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Escrito por el Doctor Carmen Meco Casanueva
Escrito en Monday, 21 January, 2013

Las ansiedades y los miedos

Carmen Meco Casanueva
Valoración

LAS ANSIEDADES Y LOS MIEDOS

D. VICENTE BROX CAMPOS. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Colegiado por COP Madrid Nº M-09417. Especialista en Psicoterapia por European Federation of Psychologist Associations (EuroPsy). Director, desde su creación, de la revista electrónica "Clínica Contemporánea" del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

www.revistaclinicacontemporanea.org/

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=2743

 

Dª. CARMEN MECO CASANUEVA. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Colegiado por COP Madrid Nº M-1308. Especialista en Psicoterapia por European Federation of Psychologist Associations  (EuroPsy) http://www.cop.es/colegiados/M-01308/

 

Madrid, 3 de diciembre de 2012

Todos experimentamos desde niños y en edad  adulta,  ansiedades y miedos. La angustia es una sensación, una emoción, una vivencia, un estado casi físico, no siempre patológico.

Experimentar este tipo de sentimientos es, en algunos casos, normal y necesario. Sentir y lidiar con la ansiedad puede preparar a las personas a hacer frente a experiencias y situaciones retadoras en la vida. Incluso, sentir miedo sobre ciertas cosas puede ser positivo, por ejemplo, si tememos hacernos daño, es posible que nos comportemos de una manera más segura y no arriesguemos innecesariamente, así es posible una toma de conciencia realista de lo que ocurre en determinadas ocasiones de peligro.

Definimos ansiedad como “una aprehensión sin una causa aparente”. Suele ocurrir cuando no existe una amenaza inmediata a la seguridad o el bienestar de una persona, pero sin embargo la amenaza se siente como algo real. La ansiedad hace que una persona quiera escapar o evitar una situación rápidamente. El corazón late con velocidad, el cuerpo puede que empiece a sudar, la respiración se acelera y pronto la persona sentirá malestar. Sin embargo, un poco de ansiedad puede ayudar a las personas a mantenerse alerta y concentradas.

La naturaleza de las ansiedades y de los miedos cambia a medida que crecemos y nos desarrollamos:

  • Los bebés experimentan ansiedad ante los extraños, abrazando fuertemente a sus padres cuando personas que no reconocen se acercan a ellos.
  • Los infantes de 10 a 18 meses experimentan ansiedad debido a la separación, sintiéndose emocionalmente disgustados cuando uno o ambos padres se apartan de su lado.
  • Los niños con edades entre cuatro y seis años de edad sienten ansiedad respecto a ciertas cosas no reales, como por ejemplo, el miedo a los monstruos y a los fantasmas.
  • Los niños con edades entre los siete y 12 años generalmente tienen miedos que reflejan circunstancias reales que pueden ocurrirles como por ejemplo, lastimarse o enfrentar desastres naturales.

A medida que los niños crecen, un tipo de miedo puede desaparecer o ser reemplazado por otro y cambian con la edad. Estos incluyen el miedo a los extraños, a las alturas, a la oscuridad, a los animales, a la sangre, a los insectos o a estar solos. También se aprende a tener miedo a un objeto específico o a una situación después de haber tenido una experiencia desagradable, como la mordedura de un perro o un accidente.

La ansiedad a causa de la separación es muy común cuando los niños pequeños comienzan la escuela, mientras que los adolescentes pueden experimentar un tipo de ansiedad relacionada con la aceptación social y los logros  académicos. La ansiedad asociada con evitar situaciones sociales puede tener efectos a largo plazo. Por ejemplo, un niño con miedo a ser rechazado puede dejar de aprender ciertos hábitos o habilidades que mejoran sus relaciones en la sociedad, ocasionando cierto aislamiento social o falta de empatía y de comunicación con los otros.

Si los sentimientos de ansiedad persisten, o su intensidad es muy elevada pueden afectar a la sensación de bienestar y equilibrio personal. Muchos adultos se sienten atormentados por miedos que comenzaron a partir de experiencias en la infancia. El miedo de un adulto de hablar en público puede ser el resultado de haber sido avergonzado o de sentirse ridículo en frente de compañeros del colegio muchos años atrás.

En  la clínica encontramos pacientes con crisis de ansiedad, su aparición es brusca, dura poco tiempo, y suele darse ante situaciones temidas o momentos de inseguridad, los síntomas más frecuentes son:

-       palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.

-       Sudoración.

-       Sensación de ahogo o falta de aliento.

-       Sensación de atragantarse.

-       Mareo o desmayo.

-       Miedo a perder el control o volverse loco.

-       Miedo a morir.

Pacientes con agorafobia, aquí la ansiedad aparece al encontrarse la persona en lugares o situaciones donde escapar resulta difícil o embarazoso. Los temores más típicos son: temor a estar solo fuera de la casa; viajar en autobús, tren, avión o automóvil; ir a clase u oficina y temer sufrir allí una crisis de angustia. Estas situaciones tienden ser evitadas con el consiguiente deterioro personal, social, laboral o relacional que conllevan.

Pacientes con fobias, son temores persistentes excesivos e irracionales, ante objetos o situaciones concretas. La exposición al estímulo fóbico provoca una respuesta determinada de ansiedad. Hay fobias a diferentes animales; de tipo ambiental: tormentas, precipicios;  a la visión de la sangre o heridas, a inyecciones;  a situaciones como montar en avión, a los coches, a puentes;  la fobia social, aquí el temor es a ciertas exposiciones públicas fuera del ámbito familiar, o a la evaluación que pueden hacer los demás sobre uno mismo.

Por último hablar del trastorno por estrés postraumático, que se da cuando una persona ha vivido acontecimientos traumáticos. La persona ha presenciado muertes, accidentes u otros hechos que ponen en peligro la integridad física del sujeto o de los demás. Por esto se responde con temor, desesperanza u horror intenso. El acontecimiento traumático es reexperimentado o recordado persistentemente o en sueños, generando malestar psicológico intenso, y respuestas fisiológicas internas o externas similares a las vivenciadas en el momento real de la situación traumática. 

 

LA PSICOTERAPIA

El tratamiento va dirigido a comprender las causas que originan estos problemas, ayudando a afrontar y dominar las situaciones de conflicto. Se aportan técnicas para analizar estímulos desencadenantes, confrontar las situaciones temidas, potenciar los recursos yoicos, y fortalecer la confianza y seguridad personal.

 El análisis de  los pensamientos, conductas y emociones que acompañan los miedos o la ansiedad, permite reconducir lo que había quedado alterado. Así, se intenta pasar de la agitación, el desbordamiento y la incapacidad subyacente, a tranquilizar y desarrollar las propias capacidades, predominando maneras más realistas en la toma de decisiones. Se reaprende a ver y entender las circunstancias de la vida anulando los esquemas ansiosos que nos acompañaban, aumentando el autocontrol y la objetividad. Se hace posible el cambio.

Es importante la reducción rápida de las angustias intensas, para evitar que la exposición a este tipo de sufrimientos quede registrada de forma traumática, y facilitar los pasos intermedios que hacen posible la conquista de la realidad externa.